El colapso de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 no sólo causó miles de víctimas en el propio World Trade Center y posteriormente, como resultado de la política antiterrorista de Bush, en Afganistán e Irak. Supuso también un golpe en el mismo corazón del gigante capitalista, del “líder del mundo libre”; la primera agresión extranjera en territorio estadounidense desde el bombardeo japonés de Pearl Harbour. Pero a diferencia de lo sucedido el 7 de diciembre de 1941, los responsables de la masacre, como muchos de los implicados en los posteriores atentados de Madrid y de Londres, se formaron en el propio Occidente. La globalización tiene sus consecuencias más allá de los pingües beneficios económicos que reporta a McDonalds o a Coca Cola.
