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Boris Vian, Vercoquin y el plancton

Cuando uno ha pasado su juventud recogiendo puchos en Deux-Magots, lavando copas en una trastienda sombría y grasienta, cubriéndose, en invierno, con diarios viejos para calentarse, en el banco helado que sirve a la vez de dormitorio, de vivienda y de cama, cuando a uno lo llevaron a la comisaría dos gendarmes por haber robado un pan en la panadería (no sabiendo aún que es más fácil robarlo de la bolsa de la matrona que vuelve del mercado), cuando uno ha vivido día a día trescientos sesenta y cinco veces y un cuarto por año, como el pájaro mosca en la rama del loto, en una palabra, cuando uno se ha alimentado con plancton, se tienen derechos como escritor realista, y la gente que lo lee piensa para sí misma: este hombre ha vivido lo que cuenta, ha sentido lo que pinta. Algunas veces piensan otras cosas, o absolutamente nada, pero no lo necesito para seguir...

Boris Vian, El Arrancacorazones

El arrancacorazones de Boris Vian: 
Los inolvidables personajes de Joël y Citroën fueron creados por Boris Vian a la medida del estremecedor delirio al que él cree que suelen conducir por un lado la dominación materna y, por el otro, el inevitable conflicto entre la vida autónoma, secreta de la infancia y la tiranía de la familia y la presión social. También se sirve del siniestro Jacquemort, un psicoanalista en busca de pacientes, para satirizar tanto el enloquecido mundo de los llamados cuerdos como el psicoanálisis y el comportamiento existencialista, tan en boga en aquellos años. Es precisamente en el ciclo de novelas escritas entre 1947 y 1953, al que pertenece El arrancacorazones, en el que Vian parece haberse asentado en un universo que le es finalmente propio, en un mundo de fábula poética cargada de fantasía, pero también de tensión y violencia, en la que la experiencia de los niños desafía los valores de los adultos.




Boris Vian, A tiro Limpio


A tiro limpio es la primera novela de Boris Vian, así como uno de sus libros 
más representativos y dinámicos. Ésta es la historia de cuatro amigos que emprenden la búsqueda de un artefacto pequeño y misterioso, el “barbarón bífido”, que tal vez haya sido robado en una fiesta. Los cuatro viajan desde París hasta el sur de Francia, y de vuelta a París pasando por Borneo. Armados y dejando tras de sí un reguero de sangre los cuatro viven extravagantes aventuras. Van topándose con personajes sorprendentes como un inca que pilotea un avión de combate, la bella azafata Florence o “rizo”, una criatura inclasificable. Como en otras obras de Boris Vian, en este absurdo y divertido libro también se atisba su cómica rebelión contra la filosofía positivista. Los diálogos inconexos, los personajes inverosímiles y las situaciones disparatadas representan su postura de delación frente a la naturaleza absurda de la existencia humana misma.

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